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Ensayos especiales

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Captación de tiroxina

Existen dos tipos diferentes de ensayos de captación. Los ensayos convencionales de captación de T3 o de captación de %T3 miden los sitios de unión de tiroxina no saturados de las proteínas del suero, usando radioisotopos o T3 marcada con enzima. Este formato de ensayo consigue una respuesta sigmoidal inversa de captación de %T3 frente a la concentración de proteínas ligantes de tiroxina (TBP); es decir, una concentración elevada de TBP proporciona un valor bajo de captación de %T3.

El segundo tipo de ensayo, conocido como el ensayo de captación de tiroxina, suele medir la capacidad de unión total. Los ensayos de captación de tiroxina miden los sitios de unión de tiroxina saturados, es decir, la cantidad total de proteínas ligantes presente en la muestra. Este tipo de ensayo proporciona una relación lineal de la señal frente a la concentración de TBP, es decir, una concentración elevada de TBP proporciona un valor elevado de captación de tiroxina.

De forma general, las dos hormonas tiroideas, T4 y T3, se transportan en el suero unidas a las proteínas ligantes de la tiroxina, entre ellas, la globulina tiroligante (TBG), la prealbúmina tiroligante (TBPA) y la albúmina. La TBG, la TBPA y la albúmina son capaces de ligar aproximadamente el 75%, el 15% y el 10%, respectivamente, de la T4 total circulante, y el 38%, el 27% y el 35%, respectivamente, de la T3. En un paciente eutiroideo, la T4 ocupa aproximadamente un tercio de los puntos de unión. Se considera que las fracciones libres o no unidas de las hormonas tiroideas son responsables de la actividad biológica. El índice de tiroxina libre (FTI) se ha convertido en el método más ampliamente usado para estimar la cantidad de T4 libre. Los ensayos de captación alcanzan su mayor valor cuando se usan junto con un ensayo de T4 total sérica para proporcionar el FTI. Los ensayos de captación se usan para normalizar las concentraciones T4 total, adaptando sus valores a las variaciones de la proteína tiroligante del suero (TBP). Efectuar un ensayo de captación y calcular a continuación el FTI es importante, porque ciertas situaciones clínicas como el embarazo, la terapia con estrógenos, la hepatitis infecciosa o crónica activa, la cirrosis biliar o algunos trastornos congénitos alteran el número de puntos de unión para la T4. Estas variaciones pueden producir valores anómalos de T4 en un individuo sin enfermedad tiroidea. Dado que los valores de T4 o de captación de tiroxina utilizados solos pueden proporcionar informaciones que conduzcan a error, el cálculo del índice de tiroxina libre puede dar una estimación exacta y clínicamente útil de la tiroxina libre circulante. El cálculo del FTI debe utilizarse junto con otros análisis de la función tiroidea, como el de la TSH, y la evaluación clínica realizada por el médico, para asegurar la máxima exactitud diagnóstica en la determinación del estado tiroideo.

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TSH neonatal

El análisis de la TSH neonatal es esencial para el diagnóstico del grave trastorno conocido como hipotiroidismo congénito. El hipotiroidismo congénito afecta a uno de cada 4.000 recién nacidos. En la mayoría de los hospitales de Norteamérica realizan hoy en día ensayos de sangre tiroideos obligatorios (TSH o T4) para detectar este trastorno. Los ensayos de TSH o T4 se realizan de forma habitual mediante la obtención de una pequeña muestra de sangre del talón transcurridos entre dos y cinco días desde el nacimiento. El hipotiroidismo congénito, si no se trata, puede originar un grave retraso mental y defectos en el crecimiento; sin embargo, es una enfermedad que se trata de una forma muy sencilla, con una terapia de sustitución de hormonas sintéticas.

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Gammagrafía del tiroides

En la gammagrafía del tiroides radioyodada se utiliza un trazador (I123, I125, I131 y últimamente Tc99m) para obtener una imagen funcional y morfológica combinada de la glándula tiroidea utilizando un detector de isótopos especializado o una cámara. Sólo la información funcional obtenida se relaciona con las variaciones de la capacidad para diferenciar las zonas de la glándula tiroidea con el fin de concentrar el trazador radioyodado. Sin embargo, no proporciona información directa sobre el funcionamiento secretor general de la glándula tiroidea. Una zona del tiroides en la que no se concentra normalmente el trazador radioyodado suele calificarse como lesión fría, y es característica de un quiste tiroideo o de un crecimiento neoplásico, como un carcinoma. Por el contrario, una zona de la glándula tiroidea que parece concentrar el trazador se denomina caliente, y es característica de crecimientos adenomatosos autónomos benignos. El tecnecio 99m también puede utilizarse como trazador marcado para la gammagrafía tiroidea. En general, proporciona una información similar a la suministrada por la gammagrafía radioyodada.

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Tiroglobulina sérica

La determinación de la tiroglobulina (Tg) se utiliza desde hace mucho tiempo como un marcador tumoral para el control del estado de los carcinomas tiroideos. En el contexto de la extirpación quirúrgica de toda la glándula tiroidea y la posterior terapia con radioyodo, las concentraciones detectables de Tg indican la presencia del cáncer tiroideo. Las fluctuaciones en las concentraciones de Tg, junto con cambios en las concentraciones séricas de TSH también pueden ser útiles para demostrar la dependencia de la TSH por parte de estos tumores. Si se observan concentraciones crecientes de Tg con el tiempo, durante una terapia con dosis supresoras adecuadas de TSH, se indica el crecimiento del tumor, mientras que las concentraciones bajas reflejan el efecto contrario. La determinación de las concentraciones séricas de tiroglobulina también puede ser útil para el control de enfermedades inflamatorias relacionadas con la glándula tiroidea, como la tiroiditis. Desafortunadamente, los inmunoensayos de Tg actuales no están correctamente estandarizados, ya que no existe un patrón internacional aceptado y los anticuerpos Tg utilizados pueden variar en especificidad. Además, en la mayoría de los ensayos no se pueden realizar mediciones válidas si están presentes anticuerpos antitiroglobulina (TgAb) en el suero. Por estos y otros motivos, no es extraño encontrar considerables discrepancias en las concentraciones de Tg cuando se utilizan diferentes ensayos. Por lo tanto, es muy importante utilizar el mismo ensayo cuando se controlan los cambios en las concentraciones de tiroglobulina en un paciente específico durante un período de tiempo. Además, muchos ensayos de Tg no son lo suficientemente sensibles como para diferenciar concentraciones normales de Tg de concentraciones bajas. Esta falta de sensibilidad es la causante de que no se utilicen estos ensayos en muchos pacientes con tumores tiroideos que segregan pequeñas cantidades de Tg, o en pacientes con una pequeña cantidad de masa tumoral. En vista de estas deficiencias, esperemos que en un futuro se desarrollen ensayos de Tg más sensibles, mejor estandarizados y reproducibles.

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Ensayo de estimulación de TRH

Antes de que existieran inmunoensayos de TSH sensibles, el ensayo de estimulación de la hormona liberadora de tirotropina (TRH) para evaluar la liberación de la TSH hipofisiaria era un procedimiento bien estandarizado. El incremento en la concentración sérica de TSH inducido por la TRH está estrechamente relacionado con la concentración de TSH sérica de referencia. Por lo tanto, desde el punto de vista exógeno podría actuar la TRH como un amplificador para acentuar cualquier anomalía en la tasa de secreción de TSH y por consiguiente, en la concentración de TSH en plasma. Normalmente, se inyecta por vía intravenosa una dosis de 200 a 500 microgramos de TRH sintética que produce un rápido aumento de los valores séricos de TSH, alcanzando valores máximos en los 20 a 30 minutos siguientes. Este ensayo se había venido utilizando para evaluar leves casos de hipertiroidismo e hipotiroidismo en los que se observaba una respuesta reducida o inexistente de la TSH en el primer caso y una respuesta exagerada de la TSH en el segundo caso. Sin embargo, con la llegada del ensayo de TSH en suero, en el que las concentraciones de referencia de la TSH en suero podrían determinarse de forma más exacta, se observó que la respuesta de la TSH a la TRH era simplemente proporcional a la concentración de referencia de TSH. Por este motivo, los ensayos de TRH con este fin se han dejado de utilizar en gran medida. Actualmente, existen dos ejemplos en los que el ensayo de estimulación de la TRH puede seguir teniendo utilidad clínica. El primero hace referencia a los pacientes que presentan concentraciones de TSH por debajo de lo normal (más de 0,1 microunidades internacionales) relacionadas con enfermedades no tiroideas. En estos casos, el ensayo de TRH genera normalmente una respuesta de TSH detectable que contrasta con la ausencia de respuesta observada en pacientes con enfermedades tirotóxicas. De este modo, el ensayo de TRH permite diferenciar entre las concentraciones disminuidas de TSH relacionadas con enfermedades no tiroideas y el hipertiroidismo. El segundo ejemplo puede observarse en algunos casos de hipotiroidismo hipotalámico o hipofisiario en los que se encuentran concentraciones de TSH séricas normales asociadas con concentraciones séricas de T4 libre por debajo de lo normal e hipotiroidismo clínico. Estudios recientes indican que la TSH inmunológicamente detectable en estos casos tiene una bioactividad deficiente y que el ensayo estimulante de TRH también genera una respuesta de la TSH limitada en comparación con la concentración de referencia.

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