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Cáncer tiroideo

Existen numerosos tipos de tumores que pueden desarrollarse en la glándula tiroidea. La mayoría de estos tumores son benignos, es decir, no cancerosos. Otros tumores sí son cancerosos, lo que significa que pueden extenderse hacia los tejidos cercanos y a otras partes del organismo. Debido a que la glándula tiroidea está cercana a la piel, los tumores aparecen a menudo como bultitos en el cuello. Estos bultitos se denominan nódulos tiroideos. Los nódulos tiroideos pueden desarrollarse a cualquier edad, pero son más comunes en los adultos y se manifiestan en un tercio de la población. Con frecuencia son los mismos pacientes los que observan estos bultitos ya sea por la vista o el tacto. Otras veces, no llegan a advertirlos y nunca suponen un problema.

Casi todos (95%) los nódulos o tumores tiroideos son benignos. Se desarrollan en las células foliculares tiroideas y pueden observarse en glándulas tiroideas normales y en bocios (glándulas tiroideas inflamadas).

Sólo una pequeña fracción de los nódulos tiroideos son cancerosos (menos del 5%). El tipo más común de cáncer tiroideo es el carcinoma papilar o adenocarcinoma papilar, observado con más frecuencia en zonas de elevada ingesta de yodo. Los carcinomas papilares se desarrollan en las células foliculares tiroideas y suelen crecer muy lentamente. Normalmente suelen producirse en un solo lóbulo de la glándula tiroidea; no obstante entre un 10% y un 20% de las veces se ven implicados ambos lóbulos. Aunque el carcinoma papilar crece lentamente, a menudo se extiende a los ganglios linfáticos del cuello. Afortunadamente casi todos los pacientes con carcinoma papilar no fallecen de este tipo de cáncer tiroideo.

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El siguiente tipo más común de cáncer tiroideo se denomina cáncer folicular. El cáncer folicular es mucho menos común que el carcinoma tiroideo papilar y es más frecuente en zonas de elevada ingesta de yodo. Estos carcinomas suelen permanecer en la glándula tiroidea, pero pueden extenderse a otras zonas del organismo, como los pulmones o los huesos. El pronóstico del cáncer tiroideo folicular es en cierto modo peor que el del cáncer papilar. No obstante, la mayoría de los pacientes con cáncer tiroideo folicular no fallece de esta afección.

Los especialistas creen que en raras ocasiones, los carcinomas papilares o foliculares existentes pueden desarrollarse en una forma poco común de cáncer tiroideo conocido como carcinoma anaplásico. Se trata de un cáncer muy activo que invade rápidamente el cuello y a menudo se extiende a otras zonas del organismo. Este tipo de cáncer es casi siempre mortal.

El carcinoma medular de tiroides (MTC) es la única forma de cáncer tiroideo que se desarrolla en las células C de la glándula tiroidea. Algunas veces, este cáncer puede extenderse a los ganglios linfáticos, los pulmones o el hígado, incluso antes de que se descubra un nódulo tiroideo o se realice un ensayo de cribado. Estos carcinomas suelen generar calcitonina y antígeno carcinoembrionario (CEA). La calcitonina es una hormona también producida por las células normales que ayuda a controlar la cantidad de calcio presente en la sangre. CEA es una proteína producida por determinados carcinomas, tales como el cáncer colorrectal y el MTC. Tanto la calcitonina como el CEA se liberan en la sangre y pueden detectarse mediante análisis sanguíneos. A diferencia de los carcinomas tiroideos papilar y folicular, el MTC no produce hormonas tiroideas.

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