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Estudios y tratamiento de la hiperhomocisteinemia

Conclusiones actualizadas sobre la terapia.

Según el Dr. Godfried H. Boers, en 1976 Wilcken et al publicaron uno de los primeros informes sobre la asociación de la hiperhomocisteinemia leve y la CI prematura. El informe de Wilcken describía a 25 pacientes menores de 50 años con cardiopatía confirmada por arteriografía que presentaban concentraciones elevadas de disulfuro mixto de homocisteína y cisteína después de una carga de metionina. Estos investigadores defendían que se puede reducir la capacidad de metabolizar la homocisteína cuando se produce una cizalladura en la ruta de la metionina en algunos pacientes.

Estudios posteriores realizados por Boers et al y por Clarke y sus colaboradores confirmaron la asociación de la hiperhomocisteinemia y la vasculopatía prematura e indicaban que la anomalía de estos pacientes representaba una forma heterocigótica de deficiencia de la enzima cistationina b-sintetasa. Dado que el tratamiento estándar de la homocistinuria en aquel momento era la vitamina B6 (mayormente), el ácido fólico, la vitamina B12 y la betaína, los primeros investigadores intentaron tratar la hiperhomicisteinemia con una terapia basada en vitaminas. Aproximadamente el 30% de estos pacientes con vasculopatía prematura por hiperhomocisteinemia normalizaban la hiperhomocisteinemia después de una sobrecarga con 250 mg diarios de vitamina B6. En aquellos momentos, el ácido fólico sólo se añadía a la dieta en los casos de deficiencia de folato.

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Más tarde, los investigadores evaluaron formalmente el papel de la terapia de vitaminas en el tratamiento de la hiperhomocisteinemia.

Ubbink et al estudiaron los efectos de varias vitaminas en 100 hombres con hiperhomocisteinemia moderada. Los sujetos se dividieron en cinco grupos y se trataron con una dosis diaria de placebo, ácido fólico (0,65 mg), vitamina B12 (0,4 mg), vitamina B6 (10 mg) o una combinación de las tres vitaminas durante seis semanas. El suplemento de ácido fólico disminuyó la concentración de homocisteína plasmática un 41,7% (P<0,001), mientras que la dosis diaria de vitamina B6 no tuvo ningún efecto significativo.

La combinación de las tres vitaminas no consiguió reducir las concentraciones de homocisteína que fueron considerablemente diferentes de las producidos por el ácido fólico en solitario.

Landgren et al ampliaron estas observaciones a pacientes con infarto de miocardio. Demostraron que las concentraciones elevadas de homocisteína en plasma en pacientes que habían sufrido un IM se redujeron un 27% (P<0,001) después de un tratamiento con ácido fólico. No se observó ninguna diferencia significativa en los efectos de reducción de homocisteína de 2,5 mg frente a 10 mg de ácido fólico.

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De acuerdo con el Dr. Boers, en 1995 se podían extraer las siguientes conclusiones sobre la terapia de la hiperhomocisteinemia: (1) 0,65 mg diarios de ácido fólico producirían una reducción del 40% en las concentraciones de homocisteína; (2) el aumento de la dosis de ácido fólico no provoca un descenso posterior significativo en la concentración de homocisteína plasmática; (3) aunque la vitamina B12 sólo tiene un efecto modesto, es importante añadirla a dietas que contengan folato para prevenir la deterioración neurológica progresiva en pacientes con deficiencia de cobalamina; y (4) aunque la vitamina B6 no tiene ningún efecto en la hiperhomocisteinemia en ayunas, debería administrarse con ácido fólico para ayudar a normalizar la hiperhomocisteinemia después de una sobrecarga. En 1998, en la revista de colaboración de ensayos para la reducción de la homocisteína se publicó un meta-análisis de 12 estudios aleatorios para reducir la homocisteína con ácido fólico, vitamina B12 o B6. Los investigadores concluyeron que en una población típica occidental, el suplemento diario de 0,5 mg a 5,0 mg de ácido fólico y unos 0,5 mg de vitamina B12 reduciría en un cuarto o un tercio la concentración de homocisteína en sangre. El Dr. Boers señaló que el porcentaje de reducción de la homocisteína depende en gran medida de la concentración de homocisteína y del nivel de folato antes del tratamiento. Además, subrayó que la vitamina B6 debería formar parte de cualquier dieta. La importancia de la vitamina B6 suplementaria se basa en varios factores: (1) epidemiológicamente, las concentraciones bajas de vitamina B6 han demostrado estar correlacionados con el riesgo aumentado de CI; y (2) aproximadamente del 30% al 50% de los pacientes con hiperhomocisteinemia después de una sobrecarga tienen una concentración normal de homocisteína en ayunas. El suplemento de vitamina B6 modularía la hiperhomocisteinemia posprandial en ambos grupos.

Dr.Godfried H. Boers,
Profesor universitario
Departamento de Medicina
Hospital Universitario de Nijmegen
Nijmegen (Países Bajos)

Los estudios clínicos se han llevado a cabo con el apoyo docente de la división Diagnósticos Abbott, perteneciente a los Laboratorios Abbott.

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